Test 1000 metros. «La película»

Aunque ya queda un poco lejos en el tiempo (que no en la memoria) y como para eso vale la memoria, para revivir buenos momentos (también malos pero esa memoria la ejercito poco) pues eso, que de vez en cuando como ahora me recreo con lo ocurrido.

En este caso es otro episodio de entrenamiento en pista, bueno, no sé si llamarlo entrenamiento, test ó carrera (competición), me explico: si lo miro desde el momento en que Fran puso la fecha para el test, lo veo así como un test con todo lo que ello conlleva, mucho miedo desde días antes, miedo que iba creciendo conforme se acercaba la fecha y la hora, del miedo ya hemos hablado en otras ocasiones a pie de pista, este era un miedo a lo desconocido y al fracaso; además como dicen en mi pueblo como el miedo es libre pues eso yo tenia bastante.

Total que llega el sábado 24 de Septiembre 18:30 horas, pista del polideportivo de Tomelloso y nos juntamos Fran, Cipri, José Antonio, Chema y yo, a decir verdad esperaba que hubiera más gente porque parece que habiendo más se reparte todo un poco, pero no fue así y solo estábamos 5.

Después de un calentamiento en el que desconfías más de ti mismo (que si no he comido bien, que si tengo que ir al baño, parece que hace calor, etc.) nos plantamos en la activación, ya sabéis; hacemos esos ejercicios que tan bien se les dan a Fran y Cipri y que a mi personalmente me hacen sentir un poco torpe porque todavía no les tengo cogido el punto (correr de puntillas con las piernas rectas, etc.) y los progresivos.

Le pido a Fran que me caliente bien (número de progresivos suficientes como para salir ya a tope) y me responde algo que yo entiendo como que no voy a tener frío, que no se me va a enfriar el aceite.

Un sorbo de agua bendita de la que trae Cipri (por seguir el ritual y por si se me pega algo) y nos colocamos en el 200, la salida del 1000 (me sudan y tiemblan las manos ahora mismo reviviendo el momento).

Ese momento si lo hubiéramos grabado y pudiéramos reproducirlo después, nos veríamos con un comportamiento atolondrado, es un momento en el que yo especialmente me siento aturdido, hago las mismas preguntas varias veces y oigo pero no escucho, sólo tengo una fijación, terminar y no defraudar a nadie, ni a mi mismo.

Acordamos salir a un ritmo de 3:00 y quedamos en que sale Chema marcando el ritmo y Cipri corrigiendo tanto en exceso como en defecto. Cada uno se hace sus cabalas, y yo pienso en 3:10 ó 3:15 (pero en el fondo no me gustaría llegar más tarde de 3:10)

Conforme se va precipitando el momento de la salida cada uno se pone en su lugar Cipri calle 2, primero Chema, Fran, yo y detrás José Antonio.

Preparados (suspiros cogiendo aire), listos, ya, pitan los cronómetros y Chema sale marcando el ritmo, Cipri a su lado.
100 metros. Cipri le dice a Chema que va rápido yo voy asustado y pensando solo en no perder la rueda.
200 metros. Se nota que el ritmo es menos frenético y siento alivio y coraje, coraje como rechazo al sufrimiento, dos vueltas (pienso)
300 – 600 metros. Exactamente no sé en que momento Fran pasa a Chema para seguir con el ritmo, yo entiendo estos movimientos como lógicos y es que es como dice Fran (la carrera pone a cada uno en su sitio) en el 500 Fran pincha el cronómetro y flojeo porque pienso (es demasiado rápido para mi), pierdo un par de metros con respecto a Fran, Chema y Cipri (este último siempre va en cabeza, es más el cámara que la liebre), Chema parece que aguanta bien.
600 metros. Ultima vuelta (pienso) y hay, si cabe un poco más de distancia entre ellos y yo, me siento solo y recapacito. De repente siento como si me empujaran a la altura de los lumbares y me repito a mi mismo lo que la semana anterior me decía Fran en un mil, “aprieta ahora, no esperes al final, ahora, ahora” y así lo hago, empiezo a apretar alargando la zancada.
700 metros. Me hecho encima de Chema y lo oigo jadear, me comparo con el y me veo en la obligación de adelantarlo, me crezco y lo sobrepaso, Fran está a un par de metros ahora.
800 metros. Me hecho encima de Fran que mira hacia atrás, aguanto uno poco como si quisiera recuperar el esfuerzo de haber adelantado a Chema y aprieto, no me reconozco, estoy alargando la zancada y me creo otro, imparable. En el 860 en plena curva adelanto a Fran, voy lanzado.
900 metros. Recta final. Siento las miradas desde atrás de Fran y Chema. Ahora siento la zancada más descompuesta pero sólo son 100 metros, tengo que llegar. Cipri tira un poco de mi y yo aprieto pero he perdido un poco el control de mis piernas con el suelo, noto mis brazos cortando el aire y levanto la barbilla como los niños en un sprint final agónico, traspaso la línea final, paro el cronómetro. Ya está hecho. Ha sido pura competición.
1001 metro. Ahora me golpea todo el esfuerzo y me siento fatal, me vuelvo a sentir solo pero satisfecho, miro el crono, 2:57 y no reacciono… Todo vuelve a la normalidad después de unos minutos y después del reconocimiento de los maestros Fran y Cipri (muchas gracias) que le dan valor mi tiempo, bajar de 3 minutos en 1 Km.

He vuelto a romper otra barrera (también psicológica) con la ayuda de los que estuvieron allí (también con la de los que no estuvisteis) va por vosotros.

En definitiva una tarde inolvidable y muy positiva, y ahora con vuestro permiso y desde la humildad os diré que las cosas se ven de distinta manera una vez superadas tus propias barreras.

Os animo a que hagáis vosotros lo propio.

Un saludo.

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